viernes, 18 de septiembre de 2009

Conversores: primera parte

La calidad de una la placa de audio está determinada, además del soporte técnico idóneo y la garantía que brindan sus importadores y fabricantes, por los conversores AD/DA (analógico a digital y viceversa) que posea. Y más allá de ciertas sutilezas, la calidad de audio de los conversores está dada básicamente por su resolución.

Conversor AD/DA

Como habíamos mencionado en los números anteriores, las placas de audio tienen entradas por donde se enchufan instrumentos, micrófonos u otras señales analógicas, para ser grabadas en la computadora. Estas señales consisten, por ejemplo, en una corriente eléctrica generada por un micrófono, a imagen y semejanza de las vibraciones que en el aire produjeron las cuerdas vocales de un cantante. Ahora bien, tal cuál como ingresan a la placa de audio, no pueden ser utilizadas por la computadora puesto que se encuentran en estado analógico. ¿Qué es esto? Al sonido más fuerte le corresponde la tensión eléctrica más alta y al silencio la más baja; al sonido más agudo le corresponde la mayor frecuencia eléctrica y al más grave, la menor.

Entonces, para poder ingresar esas señales a la computadora es necesario convertirlas a formato digital. La función principal de las placas de audio actuales es convertir señales analógicas en digitales (para ser tratadas por la compu) y digitales en analógicas (para ser escuchadas a través de los parlantes). Por eso son llamadas, también, interfases de audio, ya que interconectan o intercomunican el dominio real o analógico con el digital. Por lo tanto es correcto decir que: la parte principal de la placa de audio es el conversor AD/DA.

Resolución

La resolución de un conversor de audio está determinada por los bits. La palabra bit, que proviene de la unión de dos vocablos ingleses (Binary Digit), representa la unidad más pequeña de información digital. Como ya sabemos, el sistema de numeración decimal tiene diez dígitos diferentes mientras que el binario solamente dos (cero y uno). Un bit no es otra cosa que una cifra de un número binario. Quiere decir que cuando decimos, por ejemplo: 8 bits, estamos haciendo referencia a un número binario de 8 cifras, es decir: una combinación de ocho números ceros o unos. Es más fácil pensar en la metáfora de la lámpara encendida (que simboliza el uno) y apagada (el cero). En binario, con estas ocho cifras, se puede contar hasta 256 (esto viene de 2 a la octava potencia). Por eso, en un conversor de 8 bits, la diferencia entre el sonido más débil y el más fuerte está dividida en 256 niveles (segmentos o escalones).

Historia

AdLib y SoundBlaster, las primeras placas de audio de relativa popularidad, tenían conversores de 8 bits. Lamentablemente esa calidad no sirvió, ni siquiera en aquel entonces, para trabajar seriamente con sonido; ya que el piso de ruido es muy elevado (-48db) cuando se usan apenas 256 “escalones”. Un poco antes que ellas, llegaron los primeros samplers, como el Akai S-612, cuya resolución era de 12 bits (4.096 segmentos). Estos sí, fueron utilizados profesionalmente en música, a pesar de tener poca fidelidad. Sospecho que ha sido porque era una novedad, en aquel entonces poder “samplear”. Es decir: grabar un sonido cualquiera (de un instrumento o no) para luego afinarlo y dispararlo desde cualquier controlador midi.

Calidad CD

En 1990 nació el primer sistema de masterización digital que no era otra cosa que una placa de audio con conversores de 16 bits (65.536 segmentos). Se llamaba 56 K, lo desarrolló la empresa californiana Turtle Beach Systems y fue la sentencia de muerte para los grabadores de cinta de carretes abiertos que se usaban en aquel entonces. Hasta ese momento se consideraba como algo insuperable la calidad de digitalización (conversión analógica a digital) de los discos compactos (CD) que son de 16 bits. Pero una década más tarde, el estándar de los conversores AD/DA que manejan sonido profesional termina situándose definitivamente en 24 bits, lo cuál implica tener 16.777.216 intervalos.

Advertencia

Me ha pasado, luego de explicar esto, ver a mis alumnos en las tiendas pidiendo placas de audio de 32 y hasta 64 bits. Claro, el razonamiento que hacían era lógico. Si, por un lado, la calidad de la placa de audio está dada mayormente sus conversores y éstos son mejores cuantos más bits tienen (primero 8, luego 16 y más tarde 24); y por el otro: la tecnología avanza a un ritmo tan vertiginoso que la mayoría de las veces nos sorprende lo obsoleto que están nuestros conocimientos o equipos; ¿por qué no acortar camino buscando conversores de 32 o 64 bits? La respuesta es muy sencilla: porque no existen ni siquiera en los planes de los desarrolladores debido a que 24 bits es más que suficiente por ahora para la conversión de audio profesional. De hecho no hay ningún límite tecnológico que impida que las placas de audio tengan conversores de 64 bits ya que de hecho los procesadores de las computadoras manejan actualmente los datos en números de 64 bits.

Precisamente, estos 32 bits que maneja el puerto PCI de la computadora dieron lugar a que algunos desinformados compraran placas de audio convencidos de tenían conversores de 32 bits. En las cajas y especificaciones suele decir “32 bits” pero haciendo alusión a la transferencia de datos, NO a la resolución de los conversores, que es lo que realmente interesa. Una vez más la viveza “criolla”, siempre contemplada en nuestros análisis, se hace presente de la mano del vendedor inescrupuloso que comete dolo presuntamente por ignorancia. Obvio que todas las placas PCI, por definición, transmiten datos en 32 bits, pero eso no significa de ningún modo que los conversores trabajen en 32 bits.

En la próxima trataremos de terminar de hablar de conversores refiriéndonos a los kilohercios.

José Samplertini

josesamplertini@gmail.com


El mito de los DSPs

“Cocodrilo que se duerme es cartera” decía un cazador de mitos. Todavía hay quienes –por melancolía, nostalgia, comodidad o simplemente: negocio– se aferran al pasado y ello en tecnología musical puede ser letal. Si no lo creen veamos lo que sucede en Argentina con los DSPs y los vendedores de placas ASIO.

¿Qué es un DSP?

DSP (digital signal procesor) es una sigla en inglés utilizada para denominar cualquier dispositivo que procesa digitalmente una señal, generalmente de audio. Si bien se trata de un chip microprocesador, el término suele aplicarse por extensión a multiefectos (para guitarra, voces y mastering) ya sean físicos (hardware) o virtuales (software).

Tengamos en cuenta que una señal de audio digitalizada, en última instancia, no es otra cosa que una sucesión de números binarios (ceros y unos). Entonces, procesar digitalmente esta señal significa realizar operaciones matemáticas con esos números. El resultado de dichas operaciones son otros números que expresan la señal de audio modificada, por ejemplo: el sonido de una guitarra con chorus.

¿Dónde se utilizan los DSPs?

Nacieron pensados para el audio digital pero actualmente, por el desarrollo que alcanzaron, se utilizan también en la industria para análisis de señales en las técnicas de predicción de fallas, en instrumental electrónico de electromedicina y por supuesto en teléfonos celulares, faxes y casi cualquier aparato que trabaje con sonido digital como por ejemplo: placas de audio.


¿Todas las placas de audio tienen un DSP?

No. Actualmente las placas ASIO poseen un DSP incorporado que permite un proceso rápido y efectivo con latencias cercanas a cero, casi independientemente del microprocesador que posea la PC, mientras que las placas de audio comunes, como las que vienen integradas en las placas madres, no lo tienen, por ello son más económicas y producen latencia audible (mayor de 20 milisegundos).

¿Es necesario un DSP en una placa ASIO?

Si. Porque las placas ASIO deben manejar grandes señales de audio (24 bits a 192 kHz) en múltiples pistas inclusive, con períodos muy breves de tiempo, para no producir latencia audible. Por supuesto que, en la medida que los microprocesadores de las computadoras han avanzado, están capacitados para manejar audio digital en tiempos breves. Por ello muchos suponen que las placas ASIO podrían prescindir de usar un DSP. Pero lo concreto nos dice que, al menos hasta ahora: todas las placas ASIO incluyen un DSP. Además ninguna de las placas de audio que no tienen DSP soportan ASIO nativo, es decir no traen drivers ASIO propios y sólo pueden usar los genéricos (tipo “Asio for all”) que –dicho sea de paso– todos hemos comprobado que son tan inestables que no pueden usarse profesionalmente.

¿Cómo saber si una placa de audio tiene DSP?

Muy sencillo, si viene con drivers ASIO provistos por el fabricante de la placa, entonces tiene DSP.

Ahora bien, no todos los DSPs son iguales, algunos son más modernos y veloces que otros. Y las placas ASIO no traen todas el mismo DSP. Por ejemplo: hay placas exclusivamente dedicadas al procesamiento de señales en tiempo real y debido a ello incluyen más de un chip DSP.

Allá por el 2005 algunos fabricantes de placas de audio hacían mucho alarde de sus DSPs porque eran de determinada marca (más conocida que la de la placa de audio). Hay sobrados ejemplos de ello en el mercado. Algo así como el viejo truco de plotear las marcas de las guitarras más famosas en el letrero del local de Don Pepe.

¿Es relevante saber cuál es el DSP que tiene una placa?

No. Actualmente no nos dice nada conocer exactamente cuál es el DSP que posee una placa para compararla con otra. Es por eso que, después de los míticos y legendarios modelos “Multisound” de Turtle Beach Systems o “Sample Cell” de Digidesign que traían DSPs marca Motorota modelo 56002, los fabricantes de placas de audio dejaron de mencionarlo dentro de las características esenciales del producto. Porque ello no nos garantizaría la performance de la placa, puesto que otros factores como las características de los conversores influyen mucho más en la misma.

Advertencia:

Todavía hay en el mercado local, stocks de placas ASIO viejas que pregonan, en sus envoltorios, que incluyen un DSP como si esto fuera la panacea. Cualquier persona, al leerlo, si no sabe que el producto tiene más de 5 años de antigüedad (lo cuál en tecnología musical es una eternidad) tiende a pensar –y otra vez aquí está la malicia de los inescrupulosos vendedores de buzones argentinos que se aprovechan de los que menos acceso al conocimiento tienen– que es la única placa que tiene DSPs. Cuando la realidad es que, en el momento en que se fabricó la misma, todavía era una novedad que tuvieran incorporados DSP y por eso lo decía en su caja pero actualmente –como todas las placas ASIO traen DSPs muy superiores– ya ninguna lo coloca dentro de sus características esenciales o distintivas.

Tendencia: Las marcas líderes de placas de audio están incluyendo DSPs fabricados especialmente para ellas. ¿Cómo? Pidiéndole al fabricante del DSP (TI, Motorola, Cirrus, o el que fuera) que manufacture determinado modelo de chip para sus placas y le coloque el firmware de su placa (desarrollado por el fabricante de la placa). Esto tiene la tremenda ventaja de poder aprovechar al máximo la capacidad del DSP. Y también implica que: los mismos no pueden ser utilizados por otras marcas y que sus fabricantes no mencionen, ni siquiera en la documentación que acompaña a sus placas, las especificaciones de los mismos.

Espero esto haya contribuido a arrojar un poco de luz sobre el mito de los DSPs en las placas ASIO y los esperamos la próxima con: Los Conversores.

José Samplertini

miércoles, 29 de julio de 2009

Tipos de Entradas

En el número anterior estuvimos viendo cuántas entradas de audio necesitamos que posea la placa, de acuerdo a las tareas de producción musical que uno piensa realizar. Ahora hablaremos de los diferentes tipos de entradas de audio y sus usos.

Las entradas de audio son los lugares físicos por donde ingresa a la placa Asio el sonido de lo que vamos a grabar. El resto de las conexiones que puede traer una placa de audio (Word Clock, SMPTE, MIDI, etc.) serán tratados más adelante.
Además de los diferentes conectores de cada entrada y de los distintos dispositivos que se pueden conectar a ellas, las entradas de audio se diferencian por el formato en el que reciben la señal. Si damos una rápida mirada al cuadro adjunto, veremos que se pueden agrupar en dos categorías: Analógicas y Digitales. Las analógicas pueden ser de micrófono, de instrumento o de línea, mientras que las digitales: SP/Dif, Light Pipe o AES/EBU.


Las entradas analógicas reciben el sonido en forma de ondas eléctricas, cuyas cualidades son una analogía de las ondas sonoras que las originaron y por lo tanto de los movimientos de la membranas de los transductores (parlantes y micrófonos). Es decir que a un sonido agudo le corresponde un movimiento oscilatorio y una corriente eléctrica de frecuencia mayor que la de un sonido grave.
La diferencia entre las entradas de micrófono, de instrumento y de línea está dada básicamente por la magnitud de las señales eléctricas que admiten. Mientras que la entrada de micrófono acepta valores de 10 a 30 mV (milésimas de Volt), la de línea lo hace: de 500 mV a 2 Volts. Esta diferencia de magnitud es lo que hace que si conectamos un micrófono en una entrada de línea, la señal que grabemos vaya a ser muy débil y el piso de ruido muy elevado. Por otro lado, si conectamos la salida de una compactera por ejemplo a una entrada de micrófono, la grabación seguramente saldrá saturada.
Las entradas de micrófono pueden tener o no phantom power. El mismo consiste en una alimentación que se le envía al micrófono a través de su mismo cable. Lo importante es que todos los micrófonos de condensador requieren de esta alimentación y por ende se conectan en entradas de micrófono con phantom power, mientras que los micrófonos dinámicos no requieren de esta alimentación puesto que son pasivos. En el estudio de grabación por lo general se usan micrófonos de condensador debido a que tienen mayor calidad, definición y sensibilidad que los dinámicos.
Debido a que el phantom se puede activar o desactivar, las entradas que lo poseen son más versátiles ya que sirven para todos los tipos de micrófonos.
Las entradas de línea sirven para conectar cualquier tipo de salida de línea, ya sea de una compactera, un mixer, un I pod, una pedalera, un amplificador, etc.
Las entradas de micrófono por lo general traen la posibilidad de usarse como entradas de línea mediante un interruptor. Pero las de línea no se pueden convertir en micrófono ya que para elevar el nivel de señal del micrófono a línea se requiere un preamplificador. Ergo, todas las placas que tienen entradas de micrófono incluyen un preamplificador. Lo mismo sucede con las que traen entradas de instrumento (HiZ) o de phono, simplemente varían las características de dicho preamplificador. Por eso es que cuantas más entradas de micrófonos posee una placa de audio, más electrónica tiene, más compleja es y más costosa resulta.
Lo que generalmente define si comprar una placa Asio con 8 entradas de micrófono u 8 entradas de línea no es simplemente si vamos a conectar 8 micrófonos o no, sino si vamos a amortizar el valor de la misma en su tiempo de vida útil (4 años promedio). Las placas con preamplificadores de micrófono incluido son más costosas que las que no lo tienen y por lo general con la diferencia de precio podemos comprar un preamplificador aparte. Esto último tiene una sola contra que es que tenemos que interconectar las salidas del pre a la entrada de la placa, es decir usar un cable más. Como contrapartida tiene muchas ventajas:
Durabilidad. Un preamplificador separado no se vuelve obsoleto tan rápido como el sistema operativo de la computadora, la tecnología de la placa, ni sus drivers.
Practicidad. Al estar separado de la placa Asio se puede desconectar y usar con otros dispositivos como patcheras, mesas mezcladoras, etc, atendiendo a nuevas o imprevistas necesidades.
Precio. Como dijimos es más económico un preamplificador aparte de la misma calidad que el de la placa Asio que si viene incluida en ella. Esto es porque los fabricantes de placas no son desarrolladores de preamplificadores sino más bien de conversores AD/DA y de drivers Asio que son el cerebro de la placa.
Calidad. Si el bolsillo nos lo permite podemos usar preamplificadores valvulares de muy alta calidad, de esos que no vienen incluidos ni en las placas Asio más costosas.
Los espero la próxima para ver el mito de los DSPs.

José Samplertini
josesamplertini@gmail.com

martes, 2 de junio de 2009

Cuántas entradas

En los números anteriores hemos hablado de las ventajas que poseen las placas de audio según sean internas, externas, USB 1, 2, Firewire, PCI o PCI express. En esta nueva entrega presentamos los aspectos más influyentes a la hora de discernir cuántas entradas debería tener la placa de audio para adecuarse a nuestro estudio de grabación.


De acuerdo a la cantidad de entradas de audio, las placas suelen clasificarse en:

1- Placas de Audio propiamente dichas. Las que tienen una entrada estéreo (o dos entradas mono).

2- Placas Multipista. Tienen más de dos entradas de audio mono. Pueden ser 4, 8, 10, 12, 16, etc. Siempre que se alude a la cantidad de entradas de audio se está hablando de entradas monofónicas. Es decir que para trabajar con 2 señales estereofónicas, por ejemplo, hace falta una placa multipista de 4 entradas, 2 de las cuales se usarán para un par estéreo (Izquierdo/Derecho) y las otras 2 para el otro.

¿Cuál es la ventaja de una placa multipista respecto a las comunes? La posibilidad de grabar simultáneamente diferentes señales de audio en pistas separadas. Por ejemplo la grabación de una batería con 6 o más micrófonos, un cuarteto de vientos o de violines, etc. No va a faltar quien piense: “si yo tengo una consola con 6 entradas de micrófono puedo mezclar todo y de ahí entrar a la placa de audio y con un programa multipista las separo en la compu”. Lamentablemente, eso no es posible, puesto que una vez mezcladas, las señales no pueden ser separadas. Algo semejante a lo que sucedería si mezcláramos pinturas de distintos colores en un tacho y quisiéramos separarlas después.

¿Cuándo son suficientes 2 o 4 entradas? Generalmente cuando se trata de Estudios de Grabación Personal – si se me permite la expresión- monousuarios, es decir que los usa una sola persona a la vez. Porque las placas con 2 entradas permiten grabar a lo sumo 2 ejecuciones simultáneamente y ello es más de lo que un músico solo puede tocar en una misma toma. El trabajo en un EGP, por lo general, consiste en grabar una pista, luego otra, después la siguiente, y así sucesivamente; siempre tocadas por la misma persona. Aquí vale la pena aclarar que existen en el mercado ciertas placas multipista de 4 entradas cuyo precio es apenas un 10 % mayor al de una placa de 2 entradas. Por eso son muy “populares” en los estudios de grabación personal ya que pagando un poco más tenemos el doble de entradas.

¿Qué pasa si nuestro instrumento es la batería? Bueno… los bateristas siempre fueron problemáticos, necesitan más espacio, más volumen y -en el estudio de grabación personal- más pistas. Es necesario que el bombo, el tambor, los platos y el hi-hat sean grabados en pistas separadas para poder darles, en el momento de la mezcla, un nivel adecuado de paneo, volumen y reverb a cada uno; además de un efecto y una ecualización específicas. Entonces, para grabar una batería, 2 entradas no son suficientes. Cuatro serían mejor pero aún estaríamos muy limitados. A partir de 6 entradas comienza a ser lo comúnmente usado para grabar una batería.

Tomando en cuenta la experiencia en el asesoramiento de placas de audio para músicos y estudios de grabación recogida a lo largo de estos últimos 20 años, podría hacer la siguiente simplificación, representada en el cuadro de abajo.




Los estudios de grabación personal (EGPs) suelen requerir placas de audio de 2 o de 4 entradas. Las salas de ensayo, los estudios de grabación personales de bateristas así como los estudios de grabación pequeños suelen usar placas multipistas de 6, 8 o 10 entradas de audio. Mientras que los estudios de grabación que trabajan para terceros suelen utilizar placas de audio de 12 o más entradas y apilables, es decir de las que se pueden colocar más de una en la misma computadora para obtener así 16, 24, 36, 48 o más entradas.

Además debemos destacar que para Djing se requiere de placas de audio de 4 entradas para ingresar la señal proveniente de 2 bandejas (o compacteras, ipods, mp3s, etc.) simultáneamente, y de 4 salidas, para monitorear.

Entradas digitales. Tengamos presente que hasta aquí hemos hablado de entradas de audio pero no especificamos si las mismas son analógicas o digitales. Eso mismo suelen realizar los fabricantes de las mismas cuando diseñan sus nombres y publicidades. En consecuencia hay muchos modelos que se llaman 66, por ejemplo, haciendo alusión a 6 entradas y 6 salidas, pero 2 de las cuales son digitales. Que sean digitales implican indefectiblemente que no se pueda conectar una guitarra, un micrófono ni cualquier otra señal analógica.

El viejo truco de las falsas entradas. Cuidado. Algunos vendedores inexpertos de placas de audio - por ignorancia o malicia, quién sabe - suelen confundir cantidad con tipo. Entonces si la ficha técnica de una placa de audio, por ejemplo, dice que trae: 2 entradas de micrófono, línea o instrumento ellos nos dicen: “esta tiene 4 entradas: dos de micrófono, una de línea y una de instrumento.” Cuando en realidad se trata de una placa de solamente 2 entradas. A cada una de ellas se le puede conectar un micrófono, una señal de línea o un instrumento por vez. O sea una de esas 3 y no las 3 simultáneamente.

Para que no nos suceda a nosotros confundir cantidad con tipo, los espero en la próxima entrega con: tipos de entrada.


José Samplertini

josesamplertini@gmail.com

jueves, 30 de abril de 2009

Internas Vs. Externas

En el número anterior estuvimos viendo los diferentes puertos de conexión que pueden tener las placas de audio (PCI, PCIE, USB, Firewire, etc.). Ahora nos ocuparemos especialmente de las ventajas y desventajas que poseen por ser internas o externas.

Llamamos internas a las placas cuya conexión física con la computadora se realiza dentro de ella. Mientras que si dicha conexión se realiza afuera, las llamamos externas. De acuerdo a esta definición los dispositivos de audio que constan de una plaqueta que va dentro de la computadora y un módulo que se coloca afuera son placas internas. El motivo arbitrario por el que se llaman así obedece a poder tener claramente especificado que las placas externas no requieren conectar nada de nada dentro de la computadora.

En cuanto al precio las placas internas siempre han sido más baratas que las externas. Si bien esto se debe, en pequeña medida, a que las primeras tienen un costo adicional de gabinete que las internas no, fundamentalmente la diferencia de precios está basada en que las internas son fabricadas en grandes cantidades mientras que las externas no. Pero atención que esta proporción está cambiando en la medida en que va cambiando la proporción de ventas de computadoras portátiles respecto a las de escritorio. Es decir que es de esperarse que si en algún momento el porcentaje de Notebooks vendidas llega a ser mayor que el de desktops, seguramente veríamos que las placas internas se vuelven más costosas que las externas.
No olvidemos también que —en líneas generales— las placas externas pueden usarse en computadoras portátiles o de escritorio mientras que las internas solamente en estas últimas.

Aunque parezca una obviedad, nunca está de más decirlo: las placas de audio externas son más fáciles de conectar que las internas. Estamos hablando de la conexión física exclusivamente. La conexión física de las placas externas consiste tan solo en enchufar un cable en el puerto (USB o Firewire) de la computadora. En cambio en las internas la conexión física implica abrir el gabinete y enchufar la plaqueta dentro de un slot (ranura) y esto significa remover 2 o 3 tornillos. Pero ojo que esto no inclina demasiado la balanza hacia el lado de las externas ya que lo que mayor tiempo lleva en la instalación de las placas es su configuración. Ésta es el proceso de instalar el driver y/o los programas de aplicaciones y realizar los ajustes necesarios en el panel de control. Los tiempos de configuración son inversamente proporcionales a la experiencia del fabricante y directamente proporcionales a la longevidad del producto. Por ejemplo una placa de audio de una marca de instrumentos musicales es mucho más difícil de configurar que las que tienen una marca específica de placas de audio. Quiero decir —aquí estoy expresando una opinión— que existen cada vez más fábricas de instrumentos musicales (pedales de efectos, sintetizadores, consolas, etc.) que seducidos por el crecimiento del mercado informático se vuelcan a incorporarle conexión con computadora a los mismos o lo que es peor a fabricar placas de audio y ello absolutamente siempre, termina significando en el mejor de los casos un proceso de instalación complejo, arduo y tedioso.

Vamos a decir otra obviedad que muchas veces por estar frente a nuestra vista se nos pasa por alto. Las placas de audio externas son portátiles, ello quiere decir que podemos llevarlas de un lado para el otro sin tener que desplazar nuestra computadora. Hay quienes creen que una placa de audio externa es solamente para los que usan computadoras portátiles para tocar en vivo. Esta última es una de las aplicaciones pero no todas. Hay muchos usuarios que por ejemplo tienen una computadora de escritorio en su estudio de grabación personal y adquieren una placa de audio externa para movilizar solamente la misma cuando van a una sala de ensayos, el estudio de un compañero de banda, su casa de fin de semana, etc.

(Hace unos días tuve la suerte de ver el último show de Peter Gabriel en Buenos Aires y observé al menos 4 computadoras arriba del escenario.) Bueno, ya lo dijimos, es mucho más cómodo usar en vivo una notebook que una PC de escritorio. Cualquiera de las dos puede rackearse pero las portátiles siempre son más livianas y pequeñas. Y, puesto que, ellas sólo admiten placas de audio externas, si uno es de los que usan computadoras en vivo, no hay más remedio que una placa de audio externa o varias, como Peter.

José Samplertini
josesamplertini@gmail.com

jueves, 26 de marzo de 2009

Los Puertos de Conexión

Las placas de audio, al igual que otros accesorios, pueden ser internas o externas, dependiendo del puerto de conexión con la computadora que posean. En la presente entrega veremos las características de los mismos desde el punto de vista del usuario de música y sonido


Los puertos de conexión son los lugares por donde las computadoras intercambian información (datos) con otros dispositivos. A lo largo de la historia de las PCs han existido diferentes tipos de puertos de conexión. Cada uno de los cuales poseía sus propias características (lenguaje, conector, velocidad, etc.). Como por ejemplo los antiguamente famosos puertos Serie (RS422 y PS2), Paralelo (LPT1 y 2), ISA, AGP y De Joystick, que dejaremos de lado en este momento puesto que son obsoletos. En esta oportunidad apuntamos, entonces, nuestra mirada a los USB (versiones 1 y 2), PCI (versión estándar y express) y FireWire; dado que son los que poseen las placas de audio actuales.
PCI estándar. Es interno, es decir que se encuentra dentro del gabinete de la computadora, incorporado en la placa madre. Tiene forma de zócalo de conexión y ha reemplazado a su predecesor denominado ISA por ser mucho más versátil y veloz. De los cuatro puertos que veremos es el más antiguo y quizás sea por ello que las placas de audio PCI son en general más confiables que el resto, puesto que se trata de tecnología sobradamente establecida. La desventaja es que no pueden conectarse en las máquinas portátiles (notebooks) ya que las mismas, por cuestiones de espacio, no incluyen este puerto.
USB 1. Tremendamente universal, desde su creación en 1996, aparecieron mouses, impresoras y webcams primero y luego: placas de audio, interfases midi, mp3, 4 y 5, etc. Las placas de Audio USB 1 (ya sean 1.0 como 1.1), por su escasa velocidad de transmisión y ancho de banda, tienen la desventaja de no permitir manejar múltiples conversores de alta resolución. El límite es 4 entradas a 16 bit y 48kHz. Tampoco son apilables, es decir que por más que tengamos varios puertos USB en una PC no podemos conectar más de una placa de audio.
FireWire. Desarrollado por Mac para aplastar al USB de Intel, lamentablemente no logró la popularidad de aquel aunque tiene la ventaja de ser mucho más veloz (más de 50 veces). Las placas de audio FireWire pueden ser apilables pero son más costosas ya que los fabricantes aún están amortizando el desarrollo a causa de las pocas ventas. Otra desventaja es que la mayoría las PC compatibles con IBM no lo traen incorporado a la placa madre como sucede con el USB, en consecuencia para conectar una placa de audio Firewire es necesario comprar aparte una placa conversora PCI a Firewire para agregarle a nuestra máquina.
USB 2.0. Utiliza los mismos conectores que las versiones 1 pero con mayor velocidad lo cual hace posible que las placas de audio manejen hasta 18 entradas a 24 bit y 96 kHz. En este momento existen muchos modelos de placas de audio, de diferentes marcas y calidades, con este puerto de conexión.
PCIE (PCI Express). Se trata de una nueva apuesta de Intel, una versión mejorada del PCI estándar con mucho más velocidad, superando incluso a la del FireWire, y menor tamaño de zócalo. Actualmente las placas madre han reemplazado los slots PCI por los PCIX. Los primeros en desarrollar productos para éste fueron los fabricantes de placas de video y sonido hogareño. En cuanto a lo que nos ocupa a nosotros que son las placas de audio profesionales, al momento de escribir estas líneas existen ya, como pioneros las: Maya 44 PCIX y ESP1010 PCIX de ESI y están en vías de presentarse algunos modelos de MOTU

En este cuadro hemos colocado la versión más veloz de cada uno de los cuatro puertos de conexión, la fecha aproximada de su presentación, la velocidad de transmisión de los datos (expresada en MegaBaudios por segundo) y una última columna llamada deliberadamente “universalidad” en la cual intentamos reflejar en nivel de popularidad o la cantidad de dispositivos actualmente en uso.
Ahora debemos decir que la calidad de la placa de audio no está siempre relacionada de manera directa con la del puerto de conexión. Es decir que: por tener el puerto de conexión más veloz o el más moderno, no necesariamente va a ser lo que mejor se adecue a nuestra necesidad. Del mismo modo: no debemos descartar una placa de audio sólo porque tenga el puerto de conexión más lento. Esta aclaración es válida teniendo en cuenta el tipo de estadísticas que los músicos solemos manejar. Si un vendedor nos dice “esta placa de audio es mejor que aquella porque ésta es Frewire, aquella es USB y el puerto Firewire es mucho más veloz que el USB”, nosotros automáticamente solemos inferir: entonces cualquier placa de audio Firewire es mejor que cualquiera USB. Y ello obviamente no es así, hay muchos ejemplos de placas USB mejores en calidad y en prestaciones que otras Firewire.
Lo ideal y aconsejable es lograr un correcto balance entre precio/durabilidad/prestaciones. Por lo visto hasta aquí sabemos que el puerto Firewire supera en performance al USB 2.0, como contrapartida tenemos que todos los dispositivos Firewire son más costosos que los USB casi por definición. En lo que se refiere a los internos, la performance del puerto PCIE es mucho mejor que la del PCI estándar pero las placas de audio PCI son todavía las que más se venden ya que tienen un costo de desarrollo holgadamente amortizado en el tiempo y por ello son mucho más económicas.
José Samplertini (josesamplertini@gmail.com)

miércoles, 11 de febrero de 2009

Introducción

Todos sabemos que para armar un estudio de grabación o actualizar el que ya tenemos necesitamos una computadora personal (PC), algunos sabemos que también hace falta una placa de audio pero muy pocos conocen cómo elegir correctamente la misma. La clave está en descubrir qué debe tener para adecuarse a nuestras necesidades particulares y para ello se deben interpretar correctamente las especificaciones que brinda el fabricante. En esta nueva columna pretendemos demostrar que dicha tarea es realmente más sencilla de lo que creíamos.
Por consiguiente esta información está dirigida especialmente a dueños de estudios de grabación, ingenieros de sonido, docentes de música y sonido y todas aquellas personas que deseen comenzar a trabajar profesionalmente en estudios de grabación.

Convención. Fíjense que decimos placa de audio por convención ya que si tuviéramos que hilar fino seguramente encontraríamos algún nombre más apropiado para mencionar a los dispositivos que se encargan de convertir señales de audio analógicas en digitales y viceversa desde y hacia la computadora. Interfase de audio, plaqueta de audio, tarjeta de audio, placa de sonido, interfase de sonido, plaqueta de sonido, placas multipista; son todos sinónimos de lo mismo. En general la primera parte varía entre placa, plaqueta, tarjeta o interfase y la segunda entre: de audio, de sonido o multipista.

Historia. Recordemos que las placas de audio nacen en los finales de los ´80 casi con la primera masificación de las computadoras personales compatibles con IBM. En principio se las llamaba placas de sonido ya que traían incorporado un sintetizador y hubo dos modelos que hicieron historia, primero AdLib y luego Soundblaster, pero la calidad del sonido era muy pobre (8 bit) y por ello no tenían ninguna aplicación profesional para música. Paralelamente a ello nacieron los llamados sistemas de grabación digital a disco rígido cuyo mayor exponente fue el “56 K” de Turtle Beach Systems, usado profesionalmente para aplicaciones de masteríng en los estudios más importantes del mundo. Y por otro lado, también en el año 1989 nacieron las interfases midi que no trabajaban con sonido digital sino con datos MIDI. El MIDI, en esa época, fue una verdadera revolución tecnológica en el mundo de los instrumentos musicales. A mediados de los ´90 hubo una nueva gran masificación de las computadoras, y un nuevo avance de las capacidades de las mismas, lo cual dio lugar a sistemas más poderosos a precios más bajos. Y resumiendo bastante podemos decir que allí se amalgamaron estos tres diferentes dispositivos (interfase MIDI, placa de sonido y grabador de audio digital) en uno solo: la placa de audio.
Es decir que cuando hablamos de placa de audio, salvo raras excepciones, nos estamos refiriendo a un dispositivo que incluye interfase MIDI, conversores analógico / digitales y la función de sintetizador o placa de sonido y/o sampler.
Lamentablemente, para desgracia de los usuarios y consumidores, los fabricantes de instrumentos musicales electrónicos y placas de audio, quizás siguiendo algún extraño mandato de mercadotecnia, suelen bautizar a sus nuevos modelos con originales nombres no genéricos casi de ciencia ficción. Esto dificulta muchas veces el encuadre dentro de una categoría determinada de productos ya que todos dicen ser únicos en su especie. De manera que cada vez es menos claro el límite entre una consola, una superficie de control para DJ o un controlador MIDI y una placa de audio. O entre esta última y un sampler, un sintetizador o una multiprocesadora.
Pero no se desesperen, después de leer esta columna será muy sencillo discernir qué dispositivo es el ideal para las aplicaciones que deseamos sin caer en tener que comprar el que el fabricante o el vendedor quieren encajarnos.
Si uno es guitarrista y va a comprar un instrumento basta con tocar y escuchar cada uno de los modelos en cuestión y de allí tendremos más del 80 % de nuestra elección resuelta ya que nuestro oído puede diferenciar el sonido de cada uno de ellos y entonces nadie nos puede mentir o engañar. El resto serán cuestiones de construcción del instrumento que seguramente un amigo luthier con solo verlo nos podrá decir cual tiene mayor durabilidad, etc. En cambio con una placa de audio la cosa no es así, por qué? En general el amigo que entiende, no siempre está al día con la información ya que esto evoluciona mucho más rápido y nuestro oido no nos puede aconsejar nada puesto que todas suenan bien. Lo peor de todo es que los fabricantes y vendedores suelen resaltar las características sobresalientes y disimular las desventajas de sus productos.
Por ello el punto central es conocer qué significa exactamente cada una de las cosas (léase características o features) que pregonan los mismos. Así es pues que en nuestro recorrido intentaremos explicar, sin usar lenguaje técnico alguno, lo siguiente:

· Puertos de conexión. ¿PCI o PCI Express? ¿USB 1.0, 2.0 o Firewire? ¿Interna o externa?
· El mito de los DSPs (Procesadores de Señales Digitales).

· ASIO. ¿Qué significa? ¿Para qué sirve exactamente? ¿Por qué no sirven los ASIO for ALL?
· Entradas y salidas. Una, 2, 4, 8, 12, 16 o 48, ¿cuántas necesito? ¿De línea, Hi Z, de
micrófono con phantom power?
· Frecuencia de Muestreo, Resolución y calidad de los conversores.
· Marca / Representante en Argentina / Asistencia técnica post venta.

· Durabilidad, Obsolescencia y otros viejos trucos del avance tecnológico.

Los esperamos en el próximo número entonces para comenzar.

José Samplertini
josesamplertini@gmail.com